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Twitrant: Mi operación ocular.

octubre 26, 2012

 

 

#30GoodMovies

julio 30, 2012

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Hoy me topé con un hashtag bonito en Twitter. Trataba de enlistar 30 películas buenas. No las mejores de la historia, no las más representativas, no tus favoritas. Simplemente 30 películas que recomendarías ver, porque te parecieron buenas. La bonita subjetividad del séptimo arte.

Me pide mi paisana @Zirta que los ponga en un post para no ir buscando de tweet en tweet, entonces aquí van. No son mis películas predilectas y muchas son ya populares y muy vistas, pero como también lo dije por allá, hay para todos los gustos. Mis gustos cinéfilos son predecibles y no muy rebuscados. So there.

1. Pulp Fiction, de Quentin Tarantino, USA 1994

2. Sen to Chihiro no Kamikakushi, de Hayao Miyazaki, Japón 2001 (Conocida como Spirited Away o El Viaje de Chihiro)

3. The Social Network, de David Fincher, USA 2010

4. Taxi Driver, de Martin Scorsese, USA 1976

Aquí fue cuando dije, “vamos a meterle más variedad, no quiero puras películas gringas en la lista, hay cine muy bueno hecho fuera de los Estados Unidos”.

5. El Ángel Exterminador, de Luis Buñuel, México 1962

6. Cronos, de Guillermo del Toro, México 1993

7. Les Invasions Barbares, de Denys Arcand, Canadá/Francia 2003 (Conocida como The Barbarian Invasions, o Las Invasiones Bárbaras)

8. Drive, de Nicolas Winding Refn, USA 2011

9. Kill Bill, Vol. 1, de Quentin Tarantino, USA 2003

10. Trainspotting, de Danny Boyle, UK 1996

11. Back to the Future Part II, de Robert Zemeckis, USA 1989

12. Shichinin no Samurai, de Akira Kurosawa, Japón 1954 (Conocida como Seven Samurai o Los Siete Samurai)

13. À Bout de Souffle, de Jean-Luc Godard, Francia 1961 (Conocida como Breathless o…eh…no sé cómo le habrán puesto en México :3)

14. Le Fabuleux Destin d’Amélie Poulain, de Jean-Pierre Jeunet, Francia/Alemania 2001 (Conocida como Amélie)

15. Das Leben Der Anderen, de Florian Henckel von Donnersmarck, Alemania 2006 (Conocida como The Lives of Others o Las Vidas de Otros)

16. Ratatouille, de Brad Bird, USA 2007

17. Full Metal Jacket, de Stanley Kubrick, UK/USA 1987

A éstas alturas me había pegado lo alternaquito. Y dije, “¿por qué una película comercial no puede ser buena?”. Al contrario. Pueden ownear universos sin pretenciones artísticas. Y enlisté varias de ésas, cómo no.

18. Die Hard, de John McTiernan, USA 1988

19. The Lord of the Rings: The Fellowship of the Ring, de Peter Jackson, Nueva Zelanda/USA 2001

20. Spider-Man 2, de Sam Raimi, USA 2004

21. Il Buono, il Bruto, il Cattivo, de Sergio Leone, Italia/España/Alemania 1966 (Conocida como The Good, The Bad and the Ugly, o El Bueno, El Malo y El Feo)

22. Oldeuboi, de Chan-wook Park, Corea del Sur 2003 (Conocida como Oldboy o Cinco Días Para Vengarse. Lo sé, ew.)

23. The Dark Knight Rises, de Christopher Nolan, USA/UK 2012

24. Citizen Kane, de Orson Welles, USA 1941

25. 12 Angry Men, de Sidney Lumet, USA 1957

26. The Royal Tenenbaums, de Wes Anderson, USA 2001

27. Tropic Thunder, de Ben Stiller, USA/UK/Alemania 2008

28. Cidade de Deus, de Fernando Meirelles, Brasil/Francia 2002 (Conocida como City of God o Ciudad de Dios).

29. Wo Hu Cang Long, de Ang Lee, Taiwan/Hong Kong/USA/China 2000 (Conocida como Crouching Tiger, Hidden Dragon o El Tigre y El Dragón).

30. Toy Story, de John Lasseter, USA 1995

Y ya. Réntenlas, búsquenlas en Netflix, pidan prestados los Blu-rays a sus amigos, bájenlas, háganle como quieran, pero si tienen tiempo y ganas de ver una buena película, cualquiera de éstas tiene mi recomendación. Y algunas pueden ser difíciles de digerir o no para todo el público, pero ninguna a un grado insoportable. Les digo que yo ni veo cine pretenciosón ni rebuscado.

Sobres.

A propósito de Messi y los mejores futbolistas de la historia

marzo 10, 2012

Después de cumplir 25 años (eeeh!) el pasado 21 de Febrero, me he dado cuenta de que poco a poco me convierto en un viejito amargado de ésos que (aparte de postear una vez al año) se quejan de TODO, en cuanto tienen oportunidad. Caso concreto, mi situación laboral que, aunque necesaria, muchas veces me priva de cosas que antes yo consideraba “de ley”, como por ejemplo, ver partidos de la Champions League entre semana, en vivo. Yo seguía los partidos aunque no fuera aficionado al equipo que estuviera jugando, simplemente por el gusto de disfrutar un encuentro con el mejor nivel futbolístico del planeta (habrá quien argumente que para eso también puedo ver la Barclay’s Premier League en fin de semana, y aunque estoy parcialmente de acuerdo, eso ya sería una conversación aparte).

Es así como hoy sábado, que me desperté absurdamente temprano, me puse a ver la repetición del juego de vuelta entre Barcelona (a quien puedo reconocer como el mejor equipo del orbe a pesar de mi “aficióndetodalavida” al Madrid) y el Bayer Leverkusen (el Leverkusen qué). Y fui testigo, una vez más, de cómo Lionel Messi es llamado a ser, si no el mejor, sí uno de los mejores -por lo menos- 5 jugadores de la historia, a su cortísima edad.

Que los 5 goles marcados en un mismo partido de Champions es histórico, sí. Que está por convertirse en el máximo goleador en partidos oficiales del Barça, también (aunque ésto último viene siendo relativo en mi opinión, vaya, Cristiano Ronaldo también se convertirá en uno de los máximos goleadores del Madrid y no le considero, ni de cerca, uno de los mejores jugadores en vestir la casaca merengue, pero eso, ejem, ya sería una conversación aparte). Pero hay más cuestiones que a Messi le dan muchos gamerpoints (y otras en las que se queda corto) para posiblemente entrar, a futuro, al Top 5 de Futbolistas de Toda la Historia desde el punto de vista de JJ87 ©. Después del salto, mi pequeño rant al respecto.

Leer más…

Zelda y yo

febrero 21, 2011

Comenzaré mi rant expresando que hoy cumplo 24 años de edad (¡Eeeeeh!).

Hace 25 salió en Japón, para el Famicom (y evidentemente no para el NES, como twiteé hace unas horas) un título llamado Zelda no Densetsu, o como se le conoció un año después por acá, The Legend of Zelda. Hasta la salida del Wii, se me podía considerar una especie de fanboy de Nintendo, ya que si bien sus consolas han sido más limitadas que las de la competencia en por lo menos las dos generaciones pasadas, los juegos siempre se me hicieron superiores. Y fanboy al fin, mi predilección por las franquicias de la llamada Gran N siempre fue considerable. Me gusta mucho la saga de StarFox, los juegos de plataformas de Mario, los Mario Party en bola con los amigos, el medidísimo Super Smash Bros Melee que algún día tendrá su post individual, etcétera. Pero sobre todo, por encima de TODAS las franquicias de Nintendo, soy fan de Zelda.

Se ha comentado mucho sobre si los videojuegos son arte o no. Habría que empezar a definir arte, si es que éste debate les interesa. Yo no lo veo tanto por ese lado. Yo prefiero darle puntos a un juego basado en qué tanto me movió, qué tanto me emocionó, cuánto me divirtió. Además de las memorias: creo que las cosas que uno disfruta durante la infancia siempre dejarán una marca indeleble. Siendo el entretenimiento digital uno de tus hobbies infantiles, claro que hay muchos juegos que entran en ésa categoría. Zelda, en específico, es la saga que me trae mejores recuerdos y que más he disfrutado en todo el tiempo que llevo con un control en las manos. Al ver el juego con un enfoque un poco más objetivo, veo que ese disfrute no es nada más porque sí; el diseño de personajes, de historias, de niveles, la animación, los sidequests, los ítems, el control, el sonido, la música, absolutamente TODO es, si no impecable, con un nivel estable muy cercano a ése calificativo, rayando en la perfección en algunas de sus entregas.

Y bueno. Mi historia con Zelda no es tan larga como me gustaría aparentar. Mi primer contacto con la saga fue, sin embargo, con el primer juego. Cuando jugué el primer Zelda en casa de un compadre de mi papá (el cartuchote dorado cuyas propietarias seguramente no sabían cuánto valía), recuerdo no haber durado mucho. También tomemos en cuenta que yo tenía como 6 años, y un juego así de difícil adquiría tintes de “imposible” esa edad. Me hace recapacitar en que no era realmente un juego “para niños”, al menos no en el sentido tradicional. Cualquier chamaco se habría desesperado al empezar sin absolutamente nada, ni espada, ni ítems, ni mucho menos una explicación de qué caraxos se tenía qué hacer. Recuerdo que lo quité y puse The Flintstones, de TaiTo. Pero varios años después, con mi afición ya sembrada, le di una oportunidad al juego, y lo valoré por lo que -de acuerdo a lo que he leído- significó en aquella época (acertijos complicados, la capacidad de guardar tus avances dentro del mismo cartucho en la versión americana, el inglés roto que le da un toquecito kitsch…). Se vieron los primeros elementos característicos de la saga en éste título, y tiene un feeling retro bien padre, aunque no me haya tocado vivirlo al cien en su época. Años después, al salir el GameBoy Advance SP que tenía diseño alusivo al control del NES, yo siempre lo quise comprar con el Zelda. Nunca se me hizo.

Luego salió Zelda 2: Adventure of Link. De nuevo, años después sí lo jugué, sí me entretuvo, pero no tengo mucho qué decir sobre éste título. El hecho de ser un side-scroller en su mayor parte hizo que no me llamara la atención. Es como si se hubieran dado cuenta del éxito de Mario, y como si ésto se hubiera combinado con ventas bajas del primer Zelda, y como si hubieran decidido agregarle ese enfoque platformer. Pero bueno, esas son suposiciones mías. No es que el juego sea malo, por supuesto. No lo es. De hecho, tiene batallas con jefes bien buenas. Pero no es tan destacado como el resto de la saga, incluso se le ve como la oveja negra. En lo personal, yo lo jugué en un emulador cof cof en el disco de GameCube que traía los dos Zeldas de NES y los dos de N64, el cual es una adquisición recomendable para los fans de la saga que no tengan alguno de ésos dos sistemas. Habría sido el paquete perfecto si hubiera incluido la siguiente joya (supongo que como estaban vendiendo el remake para GameBoy Advance, no podían meterlo al disco):

Con la salida de los demás juegos de la saga, se fue sembrando esa semillita que le daría el mote de “legendaria” a la misma. Y es que a partir del lanzamiento de Zelda para SNES, Nintendo hiló 4 juegos de un nivel ALTÍSIMO para la franquicia. Uno se queda con la idea de qué tanto tiempo le dedican o qué tanto representa “Un Nuevo Zelda” para la compañía. La manera en la que cada juego aprovecha las capacidades del sistema en el que es lanzado, así como el desarrollo de tecnología que se hace -en un inicio- para Zelda son testimonio de ello. The Legend of Zelda: A Link to the Past es a mi juicio, el primer GRAN juego de la saga. Me atrevería a decir que es, junto a Super Mario RPG, Super Mario World, Donkey Kong Country y Chrono Trigger, el mejor juego del legendario Super Nintendo (si pongo 5 juegos en el tope de mi lista, es para que se den una idea de la calidad de los juegos en aquel entonces). Las gráficas eran espléndidas. La música era impresionante. El gameplay era pulido a más no poder. Y el juego era, tal vez en su propia escala infantil o como se le quiera ver, simplemente épico. Éste lo jugué en el emulador ZSnes maldición no lo jugué en otro lado en un emulador para mi PC. Hasta compré un control para vivir la experiencia lo más cercana posible a jugarlo en SNES. El concepto del Light/Dark World estaba bien planteado, bien contado, y se jugaba a la perfección. Era el regreso de la vista overview que es sencillamente la ÚNICA vista que funciona en un Zelda con gráficos en segunda dimensión. La atención a los detalles (como por ejemplo, el hecho de que Link sea un conejito, simbolizando su pureza) y todos los toques estilísticos para los fans que quisieran clavarse más en el juego, lo convierten en el primero de la cuarteta estelar que mencioné.

Y bueno. De Ocarina of Time , para el también legendario Nintendo 64, no se puede decir mucho que no haya sido ya comentado. Tengo gratísimas memorias de disfrutar, en Noviembre del ’98 a mis 11 años, del proclamado como ni más ni menos que “mejor juego de la historia”. Me lo regalaron junto al Star Wars: Episode I – Racer, que a pesar de su calidad terminó empolvándose, y por obvias razones. Para los lectores jóvenes, o quienes empezaron en ésto de los videojuegos hasta la salida del Xbox o del PS2, les cuento que en su tiempo, Zelda: OoT era el juego perfecto. Perfecto. No tenía falla alguna. Ninguna. Había una expectativa enorme por la llegada de Zelda a las tres dimensiones, y no fue nada más alcanzada, fue superada por mucho, muchísimo. El control era perfecto (el uso de los botones C del Nintendo 64 es el mejor que se dio a cualquier juego en el sistema). El manejo del personaje. La posibilidad de cabalgar. Las gráficas. La iluminación. La música (es el único juego de la saga que no tiene el Tema Principal, y aun así es el que en mi opinión tiene el mejor soundtrack de cualquier juego de su época). Sobre todo, la historia, que si bien incluía referencias de los juegos anteriores, podía ser disfrutada por cualquier persona que nunca hubiera jugado un Zelda. Navi. Lost Woods. Lon-Lon Ranch. Dodongo’s Cavern. Jabu-Jabu’s Belly. El Forest Temple. El Water Temple. The Song of Time. El Bolero of Fire. Las espadas. El mini-juego de pesca. Los Poes. Las leyendas urbanas en torno a si podías vencer al corredor o no, o si podías conseguir la Trifuerza o descongelar Zora’s Domain, o si podías entrar al Temple of Light (era el ’98, internet no era tan “de uso común” como hoy día). Nada más de escribir y recordar el que a la fecha es uno de los juegos que más me han marcado me trae una enorme sonrisa a la cara.

Corte al año 2000. Yo tenía 13 años. Salió la secuela directa de Ocarina of Time en Noviembre. Y la expectativa también era alta. Fue el primer juego que esperé desde su anuncio, y fue el primero para el que ahorré solo, en alcancía y toda la cosa. Mil pesos es una pequeña fortuna a esa edad, pero afortunadamente para nosotros los pobres que sufrimos con las distribuidoras de videojuegos, hay un puesto de piratería distribuidor no autorizado muy conocido en el pasaje comercial “Macalito” de mi ciudad natal. Ahí fue donde me hice (o bueno, donde en gran parte mi papá me hizo) de The Legend of Zelda: Majora’s Mask. ¿Recuerdan las expectativas que mencioné arriba? Bueno, Ocarina las había tomado, cumplido y superado. Majora’s Mask las tomó, les escupió, las arrojó a un lado y me tomó por sorpresa. Y es que verán, a los 13 años empiezas a dejar de interesarte en juegos “de niños”. Empiezas a ver juegos más elaborados, más desarrollados, menos infantiles. Zelda era parte de mi niñez. Y Majora’s Mask, aunque suene paradójico (por aquello que es un videojuego, juar), fue parte del final de mi niñez. A mucha gente no sólo no le gusta, sino que NO SOPORTAN ésta joya. Ocarina of Time era emocionante, divertido, épico. Pero Majora’s Mask, a pesar de que mantenía éstos adjetivos, agregaba otro par que no se esperaban de inicio. Era Angustiante. Tenso. Macabro. Lúgubre. Surrealista. Oscuro. Y yo lo amé. Era lo que quería, un Zelda “para grandecitos”. Es un juego en el cual, al clavarse, uno reparaba en su nivel de sofisticación: es un juego COMPLEJÍSIMO, planeado con una obsesión brutal por los detalles y el desarrollo de personajes. De nuevo, estamos hablando de finales del 2000 y principios del 2001. El Nintendo 64 iba prácticamente de salida. Pero juegos como éste y, digamos, Conker’s Bad Fur Day, fueron los que le dieron una despedida dignísima, explotando al 100 las capacidades tecnológicas de la consola.

Por esas fechas también circulaba un clip que Nintendo había pasado en el Space World del 2000, presentando su sistema nuevo, el GameCube. Y cuando vi las fotos de un Zelda al estilo de Ocarina of Time, pero con gráficas más realistas (qué nostalgia me da ver las fotos de lo que se consideraba “realista” para la época), me emocioné, como toda la legión de fans. Y mientras disfrutaba jugaba Majora’s Mask, esperaba con ansias ese nuevo Zelda. Y pasó un año. Y que muestran el nuevo pietaje (ja) de Zelda para GameCube. Y me fui de espaldas. Porque lo que apareció en pantalla era un personaje que pasaría a ser conocido como Powerpuff Link. Un Link caricaturizado, infantilizado, con gráficos Cel-Shaded y colores simples. Recuerdo haber leído el previo en la revista Club Nintendo del mes, y a pesar de su frase consolatoria de “se supone que es para niños y así va a ser, una aventura para los más niños” terminó por matar mis expectativas de lo que sería The Wind Waker. Y con todo, lo aparté (bueno, me lo apartaron mi jefa y mi hermana) y lo jugué en Marzo del 2003, esperando no decepcionarme mucho. Señores, qué equivocado estaba. Sólo por un jueguito de Capcom llamado Resident Evil 4 no lo considero el mejor juego de la generación pasada. The Wind Waker, en calidad gráfica, de gameplay, de diversión, de diseño, es simplemente impresionante. Hace algunos meses lo volví a jugar, ahora en una pantalla mucho más competente que la que tenía en el 2003, y se ve increíble, a casi 10 años de su salida. Muchos se quejaron de que el tiempo en el agua era demasiado, pero a mí me fascinó éste recurso. El sidequest del Barco Fantasma, las diferentes islas chiquitas, la movilidad, en fin…una verdadera obra maestra. Y el último juego de esa “cuarteta dorada” a la que me referí hace varias líneas. El standard para los juegos de Zelda era ya altísimo, muy difícil de superar. Tres años después salió el Wii, y a su salida se anunció otro Zelda. Y bueno…

Salió con Wii Sports, pero todo mundo estaba comprando Twilight Princess. El “Press A+B” me emocionó. También el blandir la espada de lado a lado. También los sonidos, la música, vaya, estaba en terreno familiar. Pero la diferencia es que no se sentía tan fresco. Luego reparé (perdonen mi fanboyez) en que Link traía la espada en la mano derecha. Link es zurdo. Toda referencia al Hyrule de juegos anteriores estaba volteada al revés. Sin ser un mal juego, Twilight Princess no trae nada nuevo en cuestión tecnológica ni gráfica (recordemos que la versión de Wii es básicamente un port de la de GameCube, quizá por eso la sentí muy equis). No me decepcionó como tal, pero tampoco superó mis expectativas. Fue el primer Zelda que las cumplió, que fue exactamente lo que esperaba…y nada más. Aunque cabe mencionar que tiene grandes puntos a favor, como los calabozos, la música y algunas peleas con los jefes. Hay un par de momentos nostálgicos por aquí y por allá, y sin duda es un juego recomendable y merece estar en cualquier biblioteca de un videojugador, pero a pesar de la época en la que lo jugué, no me marcó tanto como los otros. Solo por eso no acompletó la quinteta de “Zeldas de 10”. Ahora que recuerdo, tengo mi copia prestada. Tal vez merece que la recupere y le dé una desempolvadita.

Lo que me preguntaba en aquellos días después de terminar Twilight Princess, es si Zelda dejó de gustarme, o algo por el estilo. Recordemos que hablamos del 2006. Gears of War iba saliendo, y era un juego por el cual dejaba de jugar Zelda. Pero cuando anunciaron Skyward Sword y noté mi emoción, me di cuenta de que aparentemente siempre voy a ser fan de Zelda. Pocas series tienen ese nivel de esfuerzo aplicado a los detalles y ésa capacidad de hacer que el jugador se identifique con su representación. Es el acierto de tener a Link sin voz en un mundo donde todos los videojuegos traen diálogos hablados. Link es el videojugador mismo. Nos da la oportunidad de sumergirnos en Hyrule o Termina o Koholint (sí, ya sé que no mencioné Link’s Awakening…) y ser el héroe de la historia. Es paradójico como un personaje tan impersonal puede hacerse tan personal. Seguramente voy a comprar la próxima edición de Zelda. Por lo pronto, hay que celebrar los 25 años de la que es (a mi parecer) la mejor saga en la historia de los videojuegos dándole una repasada a alguno de sus títulos. Opciones de calidad, en éste caso, sobran.

God of War: Blood and Metal

enero 8, 2011

Reinauguración de mi maltrecho blog.

Como regalo por la ausencia (que no pidió nadie, y de la cual no se quejó nadie, respectivamente – ustedes síganme la corriente), les regalo un pequeño EP que está relacionado con dos de mis hobbies, los cuales serán tratados ampliamente aquí: la Música (rock, principalmente) y los Videojuegos (prácticamente de todos).

God of War: Blood & Metal trae 6 canciones originales de varias bandas de heavy metal, todas bajo firma de Roadrunner Records. Las canciones fueron inspiradas por la saga del célebre Kratos. OK, de acuerdo, si no son aficionados a los juegos de video, no es célebre…ésta saga se llama God of War y ha sido lanzada en los sistemas de Sony. El EP venía incluido en los lanzamientos de lujo de la más reciente entrega, God of War III. Se puede conseguir en la iTunes Store, así que si les gusta, dénse una vuelta y paguen como corresponde :3 La versión que les ofrezco trae el Bonus Track de The Turtlenecks, exclusiva de la Ultimate Edition. Los archivos son m4a, a 256 kbps.

 

Tracklist:
1. Killswitch Engage – “My Obsession” – 3:44
2. Trivium – “Shattering the Skies Above” – 4:44
3. Dream Theater – “Raw Dog” – 7:33
4. Taking Dawn – “This is Madness” – 4:18
5. Opeth – “Throat of Winter” – 5:47
6. Mutiny Within – “The End” – 3:18
7. The Turtlenecks – “Even Gods Cry” – 7:32

Descarga AQUI.

Sobres.

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